Casa en diáspora

Entre pertenecer y peregrinar

En este escrito encontrarás algunas reflexiones de fin de año que nos permitieron arrancar el 2026 con esperanza.

Apenas llegamos de Perú, el dueño de la casa en la que vivíamos nos pidió la casa. Es como llegar de Narnia a la realidad, pasar de la confirmación de nuestro llamado a la realidad de nuestro llamado.

Peregrinar. Trastearse. Cambiar. Nos dieron plazo hasta enero para no trastearnos en diciembre.

En nuestro mundo ser «migrante» está complejo, pero eso es lo que somos. En Valledupar no está nuestra familia, a veces nos sentimos solos, hace falta el almuercito con la abuela y alguno que otro cumpleaños al que nos inviten.

Solo podemos agradecer al Señor porque mi hermana Ingrith, su esposo Gustavo y mi mamá planearon venir a Valledupar en diciembre. Es una bendición cuando llega alguien externo a tu casa y te anima, te consiente, te habla de temas que no son tus temas, sacándote así de tus mismos pensamientos cíclicos.

Lo disfrutamos, paseamos, comimos, pudimos entender lo privilegiados que somos al tener una familia, algo tan necesario pero tan dado por hecho.

¿Pero qué de traumático o educativo tiene un simple trasteo?

Más que un cambio físico, lo sentimos como un cambio de pensamiento. En la casa quisimos ser dueños, quisimos establecernos y quedarnos. Cuando llegamos al apartamento, más pequeño y un poco incómodo para tantas cosas, tuvimos la sensación de estar de paso, de lo temporal, la urgencia de no acumular, de seguir ligeros.

No vamos a mentir, a veces es complicado vivir en la diáspora; eso significa viajar ligeros, ser movibles, incomodarse, renovarse, tener las raíces dispuestas a cambiar de terreno.

Y aunque un trasteo no es gran cosa, sí lo es cuando el Señor te guía a través de esta palabra:

«¿Por qué viven ustedes en casas lujosas mientras mi casa permanece en ruinas?».  Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: «¡Miren lo que les está pasando! Han sembrado mucho pero cosechado poco; comen pero no quedan satisfechos; beben pero aún tienen sed; se abrigan pero todavía tienen frío. Sus salarios desaparecen, ¡como si los echaran en bolsillos llenos de agujeros!». Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: «¡Miren lo que les está pasando! Vayan ahora a los montes, traigan madera y reconstruyan mi casa. Entonces me complaceré en ella y me sentiré honrado, dice el Señor.

Hageo 2: 4-8

Nuestra iglesia en Bogotá atravesaba por un momento difícil y nuestro primer pensamiento fue: no podemos hacer mucho desde tan lejos. Pero como siempre, la Palabra del Señor cuando viene, no vuelve vacía, nos llevó a hacer lo posible por reconstruir su casa, por animarla, confiando en que Él es quien se encarga.

Con esto en mente, comenzó el año 2026, y la Iglesia, entendida como el Reino de Dios en el mundo, ha pasado a primer plano.

  1. Estamos apoyando y animando a nuestra iglesia en Bogotá, Ciudad Corazón, a orar, a replantearse y a confiar en la providencia del Señor para esta nueva etapa.
  2. Nos congregamos en CEJES, la iglesia que nos ha recibido en Valledupar. Estamos aportando en el tema audiovisual y específicamente, creando puentes con los hermanos indígenas de la zona.
  3. Estamos visitando cada 15 días a nuestros hermanos Wiwa (traductores de la biblia), para hacer estudio bíblico comunitario constante. Queremos seguir animándolos como iglesia autóctona y autónoma, a través de las herramientas que tenemos como «iglesias en casa».
  4. Seguimos llamados a conectar la iglesia con su historia para animar a las siguientes generaciones. En esta labor por una iglesia más extendida, avanzamos en la producción del capítulo 5 de Los del Camino (San Andrés); queremos retomar los cine-foros en las congregaciones y así continuar expandiendo la visión sobre nuestra valiosa herencia. Estamos agradecidos con el Señor por los 32 co-productores (de los 60) que se han unido a la campaña de financiamiento!

Queremos que sepan lo agradecidos que estamos con Dios por ustedes como compañeros en este camino. Les pedimos seguir orando por cada una de estas iniciativas, por la obra del Señor con las comunidades indígenas, por el capítulo 5 y todos los recursos necesarios para lograrlo y por la realidad de una iglesia lista y preparada para los planes de Dios con Colombia.

Paz en Cristo.

Publicado por serielosdelcamino

Serie documental "Los del Camino"

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